Si alguna vez viste imágenes del Vaticano llenas de señores vestidos de rojo, con cara de concentración y una boina rara en la cabeza, probablemente estabas viendo a los cardenales de la Iglesia Católica. No, no son superhéroes secretos ni una versión religiosa de los Power Rangers. Pero casi.
Este selecto grupo de hombres –sí, solo hombres por ahora– cumple funciones muy importantes dentro de la Iglesia. Desde asistir al Papa en temas clave, hasta reunirse en una especie de “elección papal secreta” que parece sacada de una película de misterio. ¿Quieres saber qué hace un cardenal, cómo se elige y por qué son tan importantes? ¡Sigue leyendo que te lo explicamos sin vueltas y con un toque de humor celestial!
¿Qué es un cardenal en la Iglesia Católica?
Empecemos por lo básico: un cardenal es un alto dignatario de la Iglesia Católica, designado directamente por el Papa. No es un rango sacramental como el de obispo o sacerdote, sino más bien un título honorífico y funcional. En palabras simples: no es que uno se ordena “cardenal” como se ordena sacerdote, sino que lo nombran para esa función.
Los cardenales forman parte del Colegio Cardenalicio, un cuerpo asesor que ayuda al Papa en la toma de decisiones importantes para la Iglesia. Pero su papel más famoso es otro: elegir al nuevo Papa cuando el trono de San Pedro queda vacante. Así que sí, podríamos decir que son los “electores celestiales”.
¿Cómo se convierte alguien en cardenal?
Primero, tiene que ser obispo. Aunque, en casos rarísimos, un sacerdote puede ser nombrado cardenal, lo más común es que ya sea obispo o incluso arzobispo de una diócesis importante. El Papa elige a los nuevos cardenales en un acto llamado consistorio, y allí les asigna una iglesia en Roma, aunque vivan en otro país. ¿Por qué? Porque todos los cardenales forman simbólicamente parte del clero romano, ya que es el clero de Roma el que elige al Papa.
En ese momento, el nuevo cardenal recibe:
- El birrete rojo (sí, esa boina cuadrada elegante),
- Un anillo (casi como los del colegio, pero con más estilo y significado),
- Y una iglesia titular en Roma (aunque no tenga que ir a dar misa allá todos los domingos).
¿Por qué visten de rojo?
El color rojo que llevan los cardenales no es por moda, ni por casualidad. Representa la sangre: la disposición que tienen para dar la vida por la fe y por la Iglesia. En resumen, es un compromiso fuerte, no un simple uniforme.
Dato curioso: el término “cardenal” viene del latín cardo, que significa “bisagra” o “eje”. Esto porque su papel es ser ese eje de apoyo al Papa. No es casualidad que sean figuras clave en la toma de decisiones.
¿Cuántos cardenales hay?
La cantidad varía con los años, pero el número de cardenales electores (los que tienen derecho a votar en un cónclave) está limitado a 120. Estos deben tener menos de 80 años. Hay otros cardenales, mayores de esa edad, que conservan el título pero no pueden votar.
Actualmente, hay más de 200 cardenales en total, repartidos por todo el mundo. Están clasificados en tres órdenes:
- Cardenales obispos: los de más alto rango.
- Cardenales presbíteros: la mayoría, suelen ser arzobispos de diócesis importantes.
- Cardenales diáconos: muchos trabajan en la Curia Romana, el “gobierno” del Vaticano.
¿Qué hace exactamente un cardenal?
Más allá del glamur del Vaticano y los eventos solemnes, los cardenales tienen funciones muy concretas:
- Asesoran al Papa en cuestiones doctrinales, pastorales y administrativas.
- Dirigen diócesis o archidiócesis importantes.
- Muchos trabajan en el Vaticano, liderando dicasterios (los “ministerios” de la Iglesia).
- Y, claro, participan en el cónclave, ese evento súper secreto donde se elige al nuevo Papa.
Además, como parte del clero romano, participan en celebraciones litúrgicas importantes y en reuniones que marcan el rumbo de la Iglesia.
El cónclave: la misión secreta de los cardenales
Cuando el Papa muere o renuncia (como hizo Benedicto XVI), los cardenales electores se reúnen en Roma para elegir a su sucesor. Este evento se llama cónclave, del latín cum clave, que significa “con llave”, porque literalmente se encierran en la Capilla Sixtina hasta que hay Papa.
- No pueden usar celulares ni tener contacto con el exterior.
- Votan hasta cuatro veces por día.
- Se necesita una mayoría calificada (dos tercios) para elegir al nuevo Papa.
- Cuando hay consenso, el humo blanco lo anuncia al mundo. ¡Habemus Papam!
Así que sí: cada vez que ves humo saliendo del Vaticano, probablemente un cardenal haya cambiado la historia de la Iglesia.
¿Puede cualquier sacerdote ser cardenal?
En teoría, sí. Pero en la práctica, el Papa elige con estrategia: busca personas influyentes, líderes espirituales con visión pastoral, y representantes de diversos rincones del mundo. En los últimos años, ha sido notable cómo se ha dado espacio a países del sur global y diócesis menos “famosas” para tener representación en el Colegio Cardenalicio.
Eso rompe con la antigua costumbre de que casi todos los cardenales vinieran de Europa o de cargos en el Vaticano. Hoy tenemos cardenales de Mongolia, Congo, y hasta de islas del Pacífico. La Iglesia es universal, y sus cardenales también.
¿Un cardenal puede ser Papa?
¡Claro que sí! De hecho, solo los cardenales menores de 80 años pueden ser elegidos Papa durante un cónclave. No es obligatorio que el nuevo Papa sea cardenal, ni siquiera obispo, pero desde hace siglos todos los Papas han sido cardenales antes de ser elegidos.
Dato de trivia: en teoría, podrían elegir a cualquier varón bautizado como Papa. Pero en la práctica, el elegido debe ser alguien con experiencia y liderazgo en la Iglesia. Y como casi todos los que cumplen esos requisitos ya son cardenales… pues ahí está el foco.
¿Qué tan poderosos son los cardenales?
No gobiernan el mundo (aunque tienen bastante influencia), pero sí manejan temas muy importantes dentro de la Iglesia. Su poder está más en lo espiritual y organizativo que en lo político. Sin embargo, como representan a la Iglesia en sus respectivos países, a veces tienen peso en la vida social y cultural de sus naciones.
Además, cuando el Papa confía en uno de ellos, puede ponerlo al frente de decisiones clave. Algunos se convierten en “papables” (es decir, posibles candidatos a Papa). Así que sí: ser un cardenal iglesia no es poca cosa.
¿Cómo se ven los cardenales en el futuro?
Con el paso del tiempo, la figura del cardenal se está volviendo más global, más pastoral y menos centrada en lo político o burocrático. El Papa Francisco, por ejemplo, ha nombrado cardenales de lugares alejados del poder tradicional, mostrando que el centro de gravedad de la Iglesia se está moviendo.
Quizá en un futuro no muy lejano, veamos incluso cambios más radicales en cómo se eligen o qué funciones tienen. Pero por ahora, los cardenales siguen siendo pilares del funcionamiento de la Iglesia.
El fascinante (y rojo) mundo de los cardenales
Aunque no lleven capa como los superhéroes, los cardenales tienen una misión clave en la Iglesia Católica. Son asesores del Papa, guardianes de la doctrina, líderes espirituales y, cuando llega la hora, los electores del nuevo Papa.
Así que la próxima vez que veas a un cardenal en las noticias, ya sabrás que no es solo una figura decorativa de la Iglesia. Es alguien con una enorme responsabilidad, una vida dedicada al servicio, y una boina roja que lo distingue entre muchos.
¿Quién sabe? Tal vez el próximo Papa ya esté entre ellos… y tú ya tendrás el contexto completo para seguir la historia como un experto.