Cada vez que se habla de un cónclave, los ojos del mundo se vuelven hacia una figura enigmática, vestida de rojo, que se mueve entre las columnas vaticanas como si supiera un secreto muy antiguo: el cardenal. En 2025, esta figura toma aún más protagonismo, porque el Papa Francisco nombró nuevos cardenales, y sí, eso podría cambiar el rumbo de la Iglesia Católica. ¿Te interesa saber quiénes son estos hombres, por qué son importantes y qué papel están jugando en el cónclave que ya se está celebrando? Entonces quédate, porque aquí te lo explicamos todo, sin vueltas, como para que lo entienda hasta el monaguillo más distraído.
¿Por qué tanto revuelo con los nuevos cardenales?
En septiembre de 2024, el Papa Francisco anunció la creación de 21 nuevos cardenales, una cifra que levantó cejas dentro y fuera del Vaticano. Pero no fue la primera vez que el Papa hizo esto: ya lo había hecho con 20 nuevos cardenales en 2022. La diferencia ahora es el contexto: el cónclave de 2025 ya está en marcha, y cada nombramiento cuenta.
Cuando el Papa nombraba nuevos cardenales, no estaba simplemente repartiendo sombreros rojos como quien reparte estampitas. Estaba eligiendo, en muchos casos, a quienes decidirían quién sería su sucesor. E incluso, perfilando qué tipo de Iglesia deseaba que continuara después de él.
¿Qué es exactamente un cardenal? ¿Y qué hacen?
Pensemos en los cardenales como en los “directores técnicos” del Vaticano. No son simples obispos: son asesores cercanos al Papa, responsables de diversas diócesis o funciones dentro del aparato de la Iglesia. Pero lo más importante: cuando muere un Papa o renuncia, son ellos quienes entran al famoso cónclave y eligen al nuevo Pontífice.
Eso sí, solo los cardenales menores de 80 años pueden votar. A estos se les llama “electores”. Los que tienen más de 80 siguen siendo cardenales, pero no entran al cónclave (sí, algo así como “jubilados papales”).
¿Y cuántos cardenales tiene la Iglesia actualmente?
Con el último consistorio (así se llama la ceremonia de nombramiento), el número de cardenales llegó a más de 240. De ellos, 137 son electores. Y atención, porque de esos 137, 113 fueron creados por el Papa Francisco. ¿Qué significa esto? Que en el cónclave que ya se está desarrollando, la gran mayoría de los votantes son hombres elegidos por él. En otras palabras: el Papa dejó huella, incluso más allá de su pontificado.
¿De dónde son estos 21 nuevos cardenales?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. La mayoría de estos nuevos purpurados no vinieron de las grandes capitales europeas o de catedrales majestuosas. ¡Para nada! El Papa apostó por la “periferia”, por regiones donde la Iglesia está viva y en movimiento.
Algunos ejemplos:
- Mons. Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba, Argentina. Sí, el Papa seguía mirando a su tierra natal.
- Mons. Stephen Chow Sau-yan, obispo de Hong Kong, figura clave en el diálogo con China.
- Mons. Pierbattista Pizzaballa, Patriarca latino de Jerusalén, una pieza fundamental en Tierra Santa.
- Mons. Emil Tscherrig, suizo, el primer nuncio apostólico (diplomático del Vaticano) en ser elevado al cardenalato.
- Mons. François-Xavier Bustillo, un franciscano español que actualmente sirve en Francia.
Y así podríamos seguir: hay representantes de África, Asia, América Latina y Europa. Todos con perfiles pastorales, cercanos a la gente, con experiencia en misiones, diálogo interreligioso o tareas diplomáticas.
¿Por qué estos nombramientos son estratégicos?
Porque están formando un nuevo rostro para el Colegio Cardenalicio. Olvídate de la imagen del cardenal europeo, de gesto adusto y sotana impecable. Francisco apostó por líderes con calle, con sensibilidad social, con experiencia en zonas de conflicto, o simplemente con una espiritualidad profundamente encarnada en la realidad del pueblo.
Esto tiene dos grandes implicancias:
- Diversidad geográfica: más voces del sur global, menos eurocentrismo.
- Perfil pastoral: más “pastores con olor a oveja” (como decía Francisco), menos burócratas.
¿Y quiénes son los cardenales papables?
Esta es LA pregunta. Porque todos los cardenales menores de 80 años pueden votar, sí, pero también pueden ser elegidos. Y aquí entra el famoso término “papable”: un cardenal que, por sus cualidades, carisma, trayectoria o simplemente porque el Espíritu Santo sopla a su favor, podría llegar a ser Papa.
Algunos de los que más suenan (y que ya son parte de los nuevos cardenales o del grupo reforzado por Francisco) son:
- Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella: defensor del diálogo con el islam.
- Luis José Rueda Aparicio, de Bogotá, con fuerte compromiso social.
- Peter Ebere Okpaleke, de Nigeria, símbolo de resiliencia ante la discriminación.
- Robert Prevost, estadounidense con corazón latino (vive en Perú), actual Prefecto del Dicasterio para los Obispos.
No hay garantías de que alguno de ellos sea elegido. Pero sin duda, estos nuevos perfiles van marcando una tendencia: una Iglesia más abierta, menos centrada en Europa, y más comprometida con los problemas del mundo real.
¿Qué pasó con los cardenales papables 2022?
En 2022, también se habló mucho de “papables”. Nombres como el filipino Luis Antonio Tagle, el húngaro Péter Erdő o el canadiense Marc Ouellet estaban en boca de todos. Algunos siguen en carrera, otros han perdido protagonismo, y otros fueron superados por nuevos nombres.
La verdad es que, en los cónclaves, todo puede pasar. ¡Incluso puede salir elegido alguien que no estaba en ninguna quiniela!
¿Qué buscaba el Papa Francisco con estos nombramientos?
Podríamos decir muchas cosas, pero tres ideas clave resumen la jugada de Francisco:
- Internacionalizar la Iglesia: más voces del sur del mundo.
- Garantizar continuidad: elegir electores afines a su visión.
- Romper moldes: incluir a figuras inesperadas, como religiosos, diplomáticos o incluso obispos de diócesis no tradicionales.
En definitiva, no estaba eligiendo amigos: estaba configurando un legado.
¿Y qué podemos esperar del cónclave 2025?
Si algo nos ha enseñado la historia de los cónclaves es que nunca hay que dar nada por sentado. El Espíritu Santo, dicen, tiene sentido del humor. Pero si nos guiamos por la configuración actual del Colegio Cardenalicio, es muy probable que el próximo Papa siga la línea de Francisco: cercano, pastoral, global, y quizás menos rígido en lo doctrinal.
Lo que sí es seguro es que estos cardenales nuevos, estos 21 nuevos cardenales, están llamados a jugar un papel decisivo. Y tú, ahora que los conoces, podrás seguir el cónclave con otros ojos.
No subestimes un sombrero rojo
Parece solo un cambio de vestuario, pero cada vez que el Papa nombra nuevos cardenales, está dibujando el futuro de la Iglesia. Estos 20 nuevos cardenales (o 21, según cómo se cuenten), no son solo noticias para entendidos. Son protagonistas de una historia viva, de una comunidad global que busca su camino en el siglo XXI.
Y tú, que llegaste hasta aquí, ya formas parte de quienes comprenden lo que está en juego, quiénes son los jugadores clave, y por qué este tema no solo interesa a los que rezan el rosario diario.
Así que ya sabes: cuando alguien te diga que los cardenales solo sirven para jugar fútbol… tú dile que no, que también podrían ser los que eligen al próximo Papa.